Aurelio Díaz Campillo fue reclutado para ir a La Habana con 18 años. Había nacido en el pequeño pueblo asturiano de Tielve en 1878 y allí regresó tras el desastre de 1898. En 1983, con 105, aún encontramos declaraciones suyas en ABC, ya que murió seis años después, recordando con pelos y señales los sufrimientos de la batalla: «Se enteraron de que en la base solo había 80 españoles enfermos, y ya ven, con la tiritona y todo les dimos su merecido»
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